Juan Ángel Cantalapiedra

Desde que mi madre cuando era pequeño me hacía pajaritas, barquitos o aguaderas descubrí mi pasión por el papel. Pronto aprendí que sus posibilidades eran infinitas, aparte de aquellas figuras sencillas aunque bellísimas se podían realizar mediante pliegues, insectos, dragones de tres cabezas, rosas, tiranosaurios…., con ellas elaboro joyas, pero no era suficiente, a pesar de que la papiroflexia me apasionaba sentía que al papel se le podía pedir más, se le podía sacar más provecho y me puse manos a la obra y con la ayuda de un bisturí y una lupa si es que se trata de hacer miniaturas, comencé a recortarlo, paisajes, animales, escenas cotidianas…, siluetas ya sean para realizar un cuadro o introducirlas en botellas de distintos tamaños, algunas de ellas de tan sólo 2 cms.


Finalmente me lancé a ensuciarme un poco las manos elaborando esculturas realizadas en pasta de papel utilizando como base libros.


Creo que ha quedado claro, la materia prima el papel, y mis herramientas básicamente dos, las manos y el bisturí.